Caso clínico en enfermería: seguimiento paso a paso de una herida crónica
Caso clínico práctico que muestra paso a paso el seguimiento enfermero de una herida crónica, desde la valoración inicial hasta el ajuste del plan de cuidados, destacando la importancia de la documentación, la continuidad asistencial y la toma de decisiones basada en la evolución clínica.

Los casos clínicos permiten unir todo lo que a menudo aparece separado en la práctica diaria: valoración, documentación, seguimiento, toma de decisiones y continuidad asistencial. En el cuidado de heridas crónicas, este enfoque es especialmente útil para comprender cómo pequeños cambios influyen en la evolución a medio y largo plazo.
A continuación se presenta un caso clínico práctico, descrito paso a paso desde la perspectiva enfermera, centrado en el seguimiento estructurado de una herida crónica.
Datos generales del paciente
Paciente: varón de 79 años
Entorno asistencial: atención domiciliaria
Antecedentes relevantes:
Diabetes mellitus tipo 2
Hipertensión arterial
Movilidad reducida
Riesgo de úlceras por presión: alto
Situación inicial
El paciente presenta una lesión en región maleolar interna derecha compatible con úlcera venosa de evolución incierta. Refiere molestias locales y aumento progresivo del exudado en las últimas semanas.
No consta seguimiento estructurado previo ni registros comparables.
Valoración inicial de la herida
En la primera valoración enfermera se registra:
Localización: región maleolar interna derecha
Tamaño: 3,5 × 2,5 cm
Profundidad: superficial
Tejido:
Granulación: 60 %
Fibrina: 40 %
Exudado: seroso moderado
Bordes: irregulares
Piel perilesional: ligera maceración
Dolor: leve durante la manipulación
Signos de infección: no evidentes
Se realiza registro fotográfico con condiciones similares para permitir comparaciones futuras.
Plan inicial de cuidados
Tras la valoración, se establecen los siguientes objetivos:
Favorecer la cicatrización
Controlar el exudado
Proteger la piel perilesional
Garantizar un seguimiento evolutivo claro
Intervenciones iniciales:
Limpieza con suero fisiológico
Desbridamiento autolítico
Apósito adaptado al nivel de exudado
Educación básica al paciente y cuidador
Todo queda documentado de forma estructurada.
Seguimiento: primera semana
En la revisión a los 7 días se observa:
Tamaño: 3,3 × 2,4 cm
Tejido de granulación ligeramente mayor
Exudado estable
Piel perilesional menos macerada
La evolución es discreta pero positiva. Se mantiene el plan de cuidados y se deja constancia explícita de los cambios respecto al registro previo.
Seguimiento: tercera semana
A las tres semanas, el seguimiento revela:
Tamaño: sin cambios significativos
Tejido: granulación estable, fibrina persistente
Exudado: ligero aumento
Dolor: aumento leve referido por el paciente
Aunque la herida no ha empeorado de forma evidente, la evolución se considera estancada.
Este punto es clave: sin registros comparables, este estancamiento habría pasado desapercibido.
Replanteamiento del plan de cuidados
Ante la falta de progreso, se decide:
Reevaluar factores sistémicos
Ajustar el tipo de apósito
Intensificar el control del exudado
Reforzar educación al cuidador
Se documenta claramente el motivo del cambio de estrategia.
Seguimiento: sexta semana
En la revisión posterior se registra:
Tamaño: 2,6 × 1,9 cm
Tejido de granulación predominante
Disminución clara del exudado
Mejor estado de la piel perilesional
Disminución del dolor
La herida vuelve a mostrar una evolución favorable tras el ajuste del plan.
Análisis del caso desde la práctica enfermera
Este caso pone de manifiesto varios puntos clave:
La importancia de una valoración inicial completa
El valor del seguimiento estructurado en el tiempo
La necesidad de documentar cambios, no solo curas
La detección precoz del estancamiento gracias a registros comparables
La evolución positiva final no se debe a una cura aislada, sino al análisis continuo del proceso.
Papel del apoyo tecnológico en este caso
Herramientas digitales de seguimiento permiten:
Comparar imágenes de forma objetiva
Visualizar tendencias evolutivas
Reducir errores de interpretación
Facilitar la continuidad entre profesionales
Siempre como apoyo al criterio clínico enfermero.
Conclusión
El seguimiento de una herida crónica no consiste en repetir curas, sino en observar, registrar, analizar y ajustar. Este caso clínico muestra cómo pequeñas decisiones basadas en una valoración rigurosa pueden cambiar la evolución de una herida a medio plazo.
La enfermería no solo cura heridas: gestiona procesos clínicos en el tiempo.
Artículos relacionados
Este caso clínico se apoya en: